SERVICIO DE JUZGAMIENTO DEPORTIVO CON CALIDAD, ÉTICA, SERIEDAD Y RESPONSABILIDAD

 

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SERVICIO ESPECIALIZADO PARA EMPRESAS, UNIVERSIDADES Y TORNEOS DE MENORES

LOS DOCE MANDAMIENTOS DEL ÁRBITRO


1. Estar siempre en excelentes condiciones físicas y mentales antes de iniciar el partido.
2. Llegar siempre con anticipación y presentarse correctamente uniformado y con excelente presentación al campo de juego.
3. Saludar con seriedad y cortesía, evitando los excesos de confianza, a los organizadores, dirigentes, deportistas y compañeros.
4. Revisar con anterioridad todos los elementos de la cancha con el fin de que estén aptos para la realización del encuentro. Igualmente, revisar la presentación de los jugadores para que no tengan elementos ajenos al uniforme.
5.  Realizar con tiempo y tranquilidad los preliminares del partido, tal como las indicaciones preliminares a los jugadores, que deben ser cortas y explícitas, el sorteo de campo y el control de inicio para que no hayan personas ni elementos extraños al partido.
6. Jamás indisponerse antes de inicio de un juego contra los organizadores, dirigentes, deportistas y compañeros, puesto que si se presenta alguna irregularidad, esta debe resolverse de forma estricta pero serena, siempre con apego a las normas y al reglamento de juego.
7.   Se debe actuar aplicando siempre el reglamento, sin olvidar que las reglas de juego son flexibles e interpretativas, aunque no permiten desbordamientos. Recuerde: El juez es un ser humano que razona y no una máquina que actúa mecánicamente. Piense con celeridad, seguridad y emita el fallo con autoridad, realizando la señalización con claridad, energía y contundencia, para que no queden dudas.
8. Actuar como árbitro y nunca como un verdugo implacable. El árbitro debe ser estricto al máximo pero jamás injusto en lo más mínimo.
9.  No gritar innecesariamente ni dejarse llevar por la ira o por el rencor. Hable con autoridad siempre lo estrictamente necesario, demuestre y aplique serenidad y aplomo y jamás debilidad.
10. Sea ecuánime e imparcial, y actúe sin demostrar ninguna preferencia o persecución, cosa que si se equivoca, que jamás sea de mala fe, tratando de corregir los errores y las omisiones cometidas, pero sin jamás compensar, porque el árbitro que compensa se equivoca doblemente.
11. Jamás creerse la estrella del partido, no realizar señalizaciones espectaculares e innecesarias, no dar concierto de pito por nimiedades, ya que esto indispone a los jugadores, dirigentes, público y aún a los mismos compañeros. El árbitro que pasa desapercibido en un partido, es el que ha actuado correctamente.
12. Brinde siempre, dentro del manejo técnico y disciplinario de un partido, las garantías necesarias a su alcance, para que cada encuentro sea un verdadero espectáculo de juego limpio, agradable estéticamente y ágil en su transcurso, propendiendo porque cada juego que dirija termine sin contratiempo alguno.